martes, enero 19, 2010

El cielo intacto

El Gato se acercó sin hacer ruido a las brasas, recostándose junto al agonizante calor que estas ofrecían. Aprovechó la casi imperceptible luminosidad rojiza que desprendían para echarse un ojo y comprobar que todo seguía en su sitio: sus patas estaban en el lugar correcto y su pelaje seguía igual de oscuro. Y bajo aquella manta negra, supuso, las cicatrices seguirían marcando su piel, formando complicados patrones y figuras que era incapaz de comprender.

Hacía ya rato que había anochecido. Tampoco es que importara demasiado, ya que la mayor parte de su vida había transcurrido de noche, a la luz de las estrellas. Y ahora se encontraba allí, recostado frente a un agonizante fuego ajeno, sin preguntarse quien había acumulado la leña ni quien había iniciado la quema.

Un resplandor cruzó el cielo. El Gato levanto la vista al cielo sin apenas prestarle atención. No era la primera estrella que caía a tierra, desvaneciéndose en el aire, dejando tras de sí tan solo un leve rastro de humo.

Aún así el brillo era deslumbrante, casi doloroso, y el gato cerró los ojos. Cuando volvió a abrirlos supo que algo no marchaba bien. Miró al cielo. Escrutó durante horas cada palmo de la bóveda celeste. Y no encontró nada.

Nada. De pronto todos aquellos puntos de luz que rompían el azul de la noche habían desparecido dejando tras de si un espantoso cielo intacto. Apenado, el gato volvió la vista a las moribundas brasas. Observó de nuevo su tenue resplandor rojizo, alargo sus zarpas y dejo que estas absorbieran el calor que brindaban.

Supo que podía dormirse allí, olvidarse por completo de la bóveda celeste y vivir tranquilo. Y dejar de ser quien era.

Con movimientos lentos y perezosos, se obligó a si mismo a levantarse, y comenzó a caminar de nuevo bajo aquel cielo intacto. Si las estrellas habían abandonado el cielo, quizás fuera el momento de buscarlas en la tierra.

3 comentarios:

Yo, alma condenada dijo...

Es hermoso.. me recuerda a mis relatos de la lobo.

¿Donde estarán esas estrellas? Ojalá el gato las encuentre... las cicatrices siempre estarán ahí, pero se aprende a vivir con ellas.

Gran texto, de verdad.

Pacuxo dijo...

O.o creo que es el cambio más radical de blog que he visto xD

Mola el gatete,el relato me da pereza...pero lo leeré!Palabra!!!

Fenix dijo...

Gracias a ambos^^

Aún tengo que arreglar un poco mas la imagen de la cabecera, echarla mas para la inzquierda, que estas cosas siempre termino dejandolas a medias.