miércoles, abril 29, 2009

La muerte


Cuando la vio cruzar la calle, Luis supo que iba a morir. Pero en vez de salir corriendo, en vez de gritar y aullar auxilio, se quedó allí parado tratando de adivinar las facciones bajo la capucha.

Como si tratara de aferrarse a la estúpida esperanza de que no fuera realmente ella, como si la certeza de su muerte pudiera ser un mero momento de escalofrío, una extraña sensación de desasosiego a esas horas de la noche.

Ella simplemente cruzo la calle, bajo la tenue luz de las farolas oxidadas, ajena a las conversaciones de los estudiantes tras las clases, ajena a la pareja de la esquina que se abrazaba, ajena a las libretas de apuntes, a las sonrisas y a las miradas. Enfundada en su capucha cruzo aquel mundo irrelevante como un espectro, como una bala silenciosa disparada contra su frente desde muy lejos.

El seguía quieto cuando llegó a la acera, y tan solo cuando estaba a pocos pasos acertó a reaccionar, retrocediendo torpemente sin dejar de mirarla, saboreando el terror de lo inevitable.

Paso a su lado y, en un movimiento felino y rápido como el relámpago clavo un insante el frió brillo metálico de su mirada en él. Como un acto casual, indiferente. Como un cartel de neón que gritaba "No me importas en absoluto ".

Y Luis murió aquella noche.

5 comentarios:

maquetinez dijo...

Desconocia que tuvieras esta habilidad en la escritura. realmente es perfecto!
bikossssss

Yo, alma condenada dijo...

Sencillamente brillante a la par que terrorífico.

¡A ver si nos sorprendes más a menudo con escritos así!

Tolo dijo...

Tan brebe como intenso. Realmente tes man para transmitir sentimentos por medio da escrita.

Fenix dijo...

Graciñas a todos ^^

No me elogieis tanto que acabare convertido en un pedante creido XD

Edel dijo...

Eres un pedante creido jejeje

Que va, cada día te superas...